jueves, marzo 27, 2008

Articulín

Escribe nachito, luego de una larga ausencia. Es un artículo que escribí hará dos añitos. No lo corregí demasiado. ¡Salute!

Mientras miraba Mar del Plata, luego de suficiente agua y miseria, me cruzó la idea de morir: no por policías ni por balas perdidas, ni por fuego en bancos ni vidrios de McDonald’s. Morir de cualquier forma. Pero lo que procede a morir es lo que me inquietó: hacerlo… sin notarlo. Huir de la policía montada, corriendo sin mirar atrás (inclusive, tal vez sin policía montada, sólo motorizado por el miedo de verme ahí) y sentir un ligero golpe en la espalda, como un camioncito de juguete pegándome en el omóplato. Seguir huyendo para después darme vuelta y ver a un montón de cámaras y fotógrafos rodeando algo: ya no estoy más desesperado, ya no tengo más el peso de la bronca, no sé por qué. Y me veo a mi mismo con un agujero de bala en la espalda. Grito profundamente hacia el cielo por mi muerte. Grito porque siento que podría haber corrido más rápido, pero ninguna de mis piernas sintió apuro, por no mirar atrás y ver que me estaban apuntando. Grito por mi otra posible muerte, caminando de vuelta a casa, luego de ensayar, con el bajo eléctrico atravesado en la espalda. Las calles de vuelta a mi casa son de tierra y sin luz, pero de casas frondosas y enrejadas. Por una esquina veo las luces y siento doblar un Fiat 600 bastante rápido. Sentado como un cuervo, el volante lo maneja un hombre bigotudo y calvo y de lentes redondos con su mujer, que no difería mucho en sus características físicas de las de su marido. Hay un ruido de lomas justo detrás de mí. Me voy a la vera del camino para que no me pase nada. Cuando pasan a mi lado, siento que él grita “¡HOY, JUSTO HOY TENÍA QUE SER!” y se alejan acelerando infinitamente. Al mirar atrás, veo mi cuerpo atropellado y el bajo partido al medio con el clavijero fuera de la funda, descansando sobre mi brazo. El rostro lo tengo cubierto del cal que despiden las piedras de la calle. Ahora que me veo, partido en dos en las calles, ahora que mis aspiraciones quedan a medio cumplir, ahora que mi aporte a la lucha fue nulo, ahora que se coartó cualquier posibilidad de futuro, ahora que ésta visión fuera del cuerpo ensordece y le quita el sabor a las cosas y el calor a las manos, parado al lado de mi cadáver en el suelo, ¿ahora qué?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Es muy importante el dato de las Cumbres de las Américas?
Guada

Anónimo dijo...

"Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro."


-del Kundera este


*Se me vino a la mente mientras leía*


L'AngelEléctrico


*y si me volvés a confundir con un peroncho maldomado te aseguro ke te quito los anteojos (te los kito ehhh) y te peleo (no más de dos o tres rounds)*